Psicología práctica

Entrevista completa a Diana Llapart por Marié Morales (núm. 134 de Psicología Práctica)

psicologia¿En qué consiste “fluir” en la vida?

Imagina un río de corriente suave y aguas transparentes en las cuales puede verse toda su vida interna.  Nosotros navegamos ese río con una canoa firme y segura, observando y disfrutando del paisaje, tanto de la orilla como de la propia agua.  Puede que en nuestro viaje nos enfrentemos a problemas tales como piedras o rocas del propio río, o peligros que emergen de la nada, como un posible hipopótamo que sale a respirar; puede también que encontremos rápidos más adelante y no solo aguas tranquilas.  Pero sea como fuere, si confiamos en nuestra embarcación y nuestra experiencia en su manejo, no solo saldremos victoriosos de cualquier trance que encontremos, sino que además del aprendizaje que supone, disfrutaremos de cada parte del camino andado.

Fluir es sentir que formas parte del río -la vida- del paisaje –las gentes, lugares y buenas experiencias- y de los rápidos y rocas –problemas que aparecen en nuestro camino- ser uno con la vida y navegar a través de ella con seguridad, de la mano y en perfecta armonía.

Cómo fluir y ser responsable de tu vida al mismo tiempo, consciente de las consecuencias de lo que hacemos (decimos, pensamos) o dejamos de hacer?

Te respondo con una sola palabra: asumiendo.  Frecuentemente, quizás por el tipo de sociedad consumista con la que nos hemos educado y en la cuál todo es fácil y no permite un “no” como respuesta, no asumimos que hagamos algo mal o que no rayemos la perfección.  Es más, siempre nos las ingeniamos para que la culpa sea de otro, o nos pasamos horas discutiendo para alzarnos con la razón.  Y cuando por fortuna encontramos a alguien que sí asume la responsabilidad de sus actos, nos comparamos inconscientemente con él y si no estamos a la altura –caso frecuente porque cada individuo es diferente- comienza la crítica sin motivo aparente hacia ella.

Si nosotros mismos no somos responsables ni objetivos de nuestros actos, difícilmente podremos serlo con los demás, con lo cual la empatía por el otro desaparecerá automáticamente.

Asumir y aceptar lo que somos, cómo somos y qué hacemos es la puerta de entrada a fluir: al equilibrio, la armonía y la tan ansiada paz interna.  Si somos amables y fieles a nosotros mismos, tendremos una visión objetiva a la hora de analizar o enjuiciar los actos de los demás y también asumiremos cómo son ellos en realidad, sin querer cambiar su forma de ser ni alterar su punto de vista.

Debemos ser conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias en nuestro entorno, nosotros elegimos si el impacto es sereno o contundente, y tendremos que aceptar a posteriori las consecuencias de una u otra forma de actuar.

¿Se puede ser feliz sin saber quien eres, sin conocerte a ti mism@?

Existen dos cosas que todo ser humano anhela: la primera sentirse amado, tanto por uno mismo como por los demás; la segunda ser comprendido y de esa forma ser aceptado e integrarse en perfecta conjunción con el resto de la sociedad, a pesar de ser diferente a ellos.

Si desconocemos quiénes somos o en qué somos extraordinariamente buenos y qué nos hace realmente felices, tendremos una crisis de identidad que puede llevarnos a estados depresivos.  ¿Por qué? pues porque dejaremos de ser nosotros mismos para convertirnos en una copia de alguien que admiremos; el problema es que cuando estemos con nosotros mismos en silencio, tendremos que enfrentarnos al hecho de que eso no es así.  Podremos engañar a muchos, incluso a los más cercanos de algo que no somos, pero siempre habrá alguien que sabrá la verdad: nosotros mismos y esa verdad causa mucho dolor.

La buscada paz se encuentra junto con nuestro yo interno y él tiene las claves para hacernos sentir de forma plena la felicidad.  Si se ignora o no se hace el esfuerzo suficiente por descubrir cómo es, la tarea de vestir una identidad falsa será dura y su carga diaria demasiado pesada.

Ya sabemos que cada persona es un mundo pero, desde el punto de vista de ser humano, ¿hay una respuesta para saber quién o qué soy yo? Y ésta es…

Sin duda, mirar en el interior.  Como bien dices cada uno es un mundo y lo que  a mí me funciona puede que no lo haga contigo, simplemente el café para todos no es válido.

Teniendo en cuenta esta premisa y la diversidad de personalidades, lo único real que sí podemos hacer es observarnos.  ¿Cómo? hay diferentes formas, quizá la más conocida la meditación, aunque con una simple introspección de cómo hemos llevado el día antes de irnos dormir sería suficiente para un comienzo con éxito en la búsqueda de nosotros mismos.

Si somos capaces de observar tanto lo conseguido como los problemas que han surgido y analizar de qué forma los hemos tratado, disfrutaremos mucho más de nuestras victorias y sin duda sabremos rectificar a tiempo un error que ya ha ocurrido con anterioridad.  Conocerse a sí mismo radica, tal y como se ha dicho con anterioridad, en asumir todas nuestras virtudes –sin duda muchas- pero todos nuestros defectos también; es el conocimiento y equilibrio de ambos que permiten la evolución y crecimiento como individuos.

Lo pasamos fatal cuando perdemos dinero o alguna otra posesión y, sin embargo, no nos afecta tanto (o nada) si perdemos el tiempo, como si tuviéramos de sobras, para dar y tirar. Dices que es un error. Por qué?

Por una simple cuestión: todo lo que se puede comprar con dinero es barato.

Piénsalo bien, ¿qué cosas nos preocupan realmente? Gastamos cantidades enormes de dinero en recuperar nuestra juventud, bien sea por operaciones estéticas o diferentes cremas que ayudan a retrasar la aparición de alguna que otra arruga, invertimos en nuestro equivocado bienestar –tener una casa más grande o un coche mejor- para hacernos sentir bien, un viaje carísimo –para pretender disfrutar del tiempo libre.  Pero la magia de todo ello es efímera, simplemente porque no es real.

Lo verdaderamente importante es todo lo que no podemos comprar y que de algún modo nos ha sido entregado de forma gratuita en el mismo momento de nacer: la salud, la alegría, el poder de la sonrisa, el amor y el tiempo de una vida entera por delante para disfrutar de las maravillas que alguien ha creado para nosotros, para disfrutar de todos y todo lo que nos rodea y ser plenamente felices.  Disfrutar de cada minuto y estar agradecido de las cosas que hemos conseguido a lo largo del camino nos hace bien, de todas aquellas cosas que no hemos pagado, pero sí invertido de otra manera, con el corazón: los amigos, los hijos, los sonidos de la naturaleza…Y un buen día el tiempo se acaba y lo único que tenemos son esos buenos momentos para llevarlos en el alma y sentirnos plenamente satisfechos; jamás un saldo positivo de un banco podrá sustituir eso.

autoraCómo aprovecharlo? En qué consiste utilizar el tiempo con sentido?

Gestionándolo correctamente.  Al igual que en una librería cada ejemplar tiene su lugar, la organización del tiempo también lo tiene.

El error más común es juntar dos elementos que no son miscibles de forma alguna: la vida profesional y la personal.  Nuestras obligaciones profesionales no son, ni de lejos, similares a nuestra vida personal donde rige sin lugar a dudas el amor.  Siguiendo este principio, debería adecuarse un sistema de gestión del tiempo eficaz en el trabajo, pero utilizar otro muy diferente en el ámbito personal. ¿Por qué? porque no es comparable una partida de cartas con nuestros hijos con acabar un informe de empresa para el día siguiente.

Programar nuestra jornada laboral en objetivos factibles que puedan comenzarse y acabarse al día, nos enseñará a ser mucho más ágiles en ese entorno, de forma que no tendremos la tentación de acabarlo invadiendo el espacio de nuestra vida personal, donde disfrutar del tiempo de forma plácida con los que amamos es una obligación, además de un placer.

Ganarle tiempo al tiempo es posible, es cuestión de gestionarlo bien.

Hace unos días, cuando comentaba con un amigo sobre la conveniencia de apreciar y aprovechar el tiempo puso cara de susto y exclamó: “qué angustia!”.

Somos la generación de las prisas, la que ha crecido junto con la tecnología a velocidad vertiginosa; con ese bagaje es normal que queramos hacerlo todo inmediatamente.  El problema radica que nadie nos ha enseñado a poner en orden nuestras prioridades y en no pasar al punto dos de la lista antes de acabar el punto número uno.

Se trata sobre todo de cambiar un mal hábito al que nos hemos acostumbrado de pequeños, comenzar tantas cosas a la vez en la falsa creencia que podremos acabarlo todo, también, a la vez.  ¿Qué es lo que ocurre? Pues que dispersamos tanto nuestra atención que el esfuerzo empleado es inversamente proporcional al trabajo obtenido, así nos desanimamos y acabamos por rendirnos antes de terminar cualquier tarea totalmente.  La consecuencia de toda esta desorganización es previsible: ansiedad, estrés y prisas por acabar, con lo cual el resultado nunca es satisfactorio.

Cómo abordar la ansiedad que puede provocar el paso del tiempo?

Hay una película de dibujos animados que cita una frase extraordinaria: el pasado se fue y el futuro está por llegar, todo lo que tenemos es el regalo del presente, de ahí su nombre.  Quien vive en el pasado a la larga generará un cuadro depresivo, al vivir de recuerdos y situaciones que quiere cambiar, cosa totalmente imposible.  Quien vive en el futuro desarrollará un estado de ansiedad en continuo crecimiento ya que no podemos controlar lo que ocurrirá mañana, o esta tarde, por mucho que deseemos hacerlo.  Lo único que sí podemos hacer y por lo tanto cambiar, es nuestro presente; dependiendo de las decisiones que tomemos hoy, labraremos el probable futuro a nuestro gusto, o lo más parecido a nuestros posibles objetivos.  Adicionalmente solo en el presente podemos cambiar comportamientos o actitudes asociados a problemas del pasado, por eso es tan importante el vivir aquí y ahora.

Se ha hablado mucho de vivir aquí y ahora,  Cuando nos anclamos en el pasado, en lo que ya hemos hecho y que, evidentemente, no podemos cambiar, surge la actitud depresiva. Si nos anclamos en el futuro, que no sabemos cómo va a ser, surge la ansiedad, por desconocimiento. Viviendo en el presente, ni hay depresión, ni hay ansiedad, porque estamos atentos en el instante justo en el que podemos actuar. El paso del tiempo no tiene por qué crear ansiedad, más bien al contrario, conforme vamos creciendo en todos los sentidos, debemos aspirar a vivir con mayor serenidad, alegría, gratitud, humildad y amor incondicional.

¿En qué consiste vivir el presente sin descuidar el futuro?

Fundamentalmente, en la atención, en la presencia. Nuestra mente es muy juguetona y se inventa nuestro futuro, a veces de forma demasiado optimista y otras, la mayoría, de manera pesimista. Vivir en el presente no significa descuidar el futuro, es decir, pensar en el momento de nuestra jubilación y tener un plan de ahorro no es vivir en el futuro, simplemente es ser precavido. Otra cosa es vivir pendientes del mañana, porque no existe, los mañanas se convierten en hoy constantemente, eso es vivir el presente.

Qué le aporta el amor a la vida?

Todo. El amor es el sentimiento más constructivo que existe. Debemos aprender a amar la vida, a nosotros mismos y a los demás, desde una actitud de servicio y entrega. Evidentemente no se trata de convertirnos en santos, pero no hay nada más satisfactorio que ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. Eso es el amor. La vida sin amor, y no hablo de las relaciones de pareja exclusivamente, no es nada.

Comúnmente se asocia el amor con el sufrimiento (ya que genera expectativas y apegos). ¿Es eso amor? ¿Hay que aprender a aceptar el sufrimiento de los apegos y exigencias o habría que cultivar otra clase de amor?

Si vivimos el amor como una atadura, creo que no es un amor verdadero. El amor no es limitador, al contrario. El sufrimiento nos lo inculcaron ya desde pequeños, nos enseñaron a sentirnos culpables por todo, incluso en el amor. Es fundamental vivir sin apegos y exigencias, con respeto, sabiendo que las personas que se cruzan en nuestro camino, un día pueden desaparecer. No concibo el amor vivido con expectativas y apegos. Incluso nuestros hijos, un día se hacen mayores y se marchan de nuestro hogar, como hicimos nosotros y como será siempre.

Se supone que el amor y los cuidados y aprender a dar es la clave de la felicidad. Sin embargo, hay multitud de mujeres (amas d casa) que dedican su tiempo a la familia y cuando sus hij@s se van pueden hundirse en el vacío (síndrome del nido vacío). Qué falla en este tipo de amor?

Seguramente lo que hablábamos hace un momento, es un amor vivido bajo expectativas y apegos, lo cual nos lleva a pensar ¿realmente hay amor en esas relaciones o simplemente se trata de comodidad?.

Por qué las personas que aman y trabajan de manera altruista (Teresa de Calcuta y sus monjas y otras personas de ayuda voluntarias en catástrofes, al cuidado de ancian@s, etc.) no sienten este vacío sino sólo la parte más gratificante del amor?

Porque están dando sin esperar nada a cambio y ocurre justamente lo contrario, reciben mucho más de lo que dan. Ese es el amor sin apegos y expectativas, el verdadero. Pero ojo, ya he dicho antes que no se trata de convertirnos en santos. Esas personas de las que hablas son seres excepcionales con una capacidad de entrega absoluta, fuera de lo normal, sin embargo, sí son un gran ejemplo a seguir, cada uno dentro de nuestras posibilidades.

Qué le aporta la amistad a la vida?

La amistad es una forma de amor. Es muy difícil encontrar buenos amigos, aquellos que están siempre que los necesitas. La amistad es uno de los más grandes valores que tiene el ser humano, entre otras cosas, porque vivimos en sociedad. Un buen amigo, se ha dicho muchas veces, es un tesoro y debemos aprender a conservarlos.

Qué es el ego? Qué le aporta a la vida, para bien y para mal?

El ego es nuestra mente ordinaria, aquella mente que se encarga de decirnos lo mal que hacemos las cosas o lo bien que actuamos, pensamos o sentimos. Pero el ego no somos nosotros, o al menos, no solamente él. Y no se trata de destruirlo, si no de hacernos amigo suyo y de demostrarle que quien manda realmente somos nosotros, y no él.

Trascender nuestro propio ego es hacernos más libres, es una cuestión de equilibrio. El ego es necesario, forma parte de nuestra naturaleza humana, pero no debemos dejarle tomar el control.

Qué le aporta el humor a la vida? Cómo cultivarlo?

Es una cuestión de actitud. Reirse de uno mismo es muy sano, de hecho es algo fantástico, porque hay muy pocas cosas en la vida que no sean motivo de risa. Vivimos muy poco tiempo, y de nosotros depende pasarlo mejor o peor y, desde luego, la risa es muy necesaria. ¿Cultivarlo?, repito, es una cuestión de actitud y somos nosotros quienes decidimos cómo vivir: amargados o sin amargura.

De dónde vienen los miedos? Cómo combatirlos?

De querer tener todo bajo control. Cuando algo se nos escapa, comienza el miedo. Y es muy paralizador. El mundo es de los valientes, de los que arriesgan, de los que deciden vivir sus sueños y hacerlos realidad. El miedo no sirve absolutamente para nada. Para combatirlo, lo mejor es pasar a la acción. Si quiero hacer algo y el miedo me paraliza, nunca lo haré, así que paso a la acción y asumo la responsabilidad de lo que pase.

¿El principal miedo es tal vez a la muerte? Cómo abordarlo?

Seguramente, aunque también existe mucho miedo al sufrimiento físico, a la enfermedad. La muerte es un cambio y por eso la gente la teme, pero cuando eres consciente de que tan solo es un cambio de consciencia, realmente ¿por qué temer?. Además si algo es seguro es que todos pasaremos por ella, así que aprendamos a vivir para aprender a morir también. No sabemos ni cuándo, ni cómo sucederá, así que como forma parte del futuro, no pensemos en ello, no por nada especial, tan solo porque lo que estamos en este instante es vivos, así que ya abordaremos la muerte cuando venga.

¿Aprender a vivir nos ayudará a morir? ¿Aprender a morir nos ayuda a vivir? Cómo?

Exacto. Vivir con plenitud nos ayudará a morir en paz, al menos a ser conscientes de que hemos aprovechado la vida. Pero como decía antes, se hace imprescindible aprender a vivir, ya llegará la muerte y la abordaremos cuando lo haga. Aprender a morir no es que nos ayude a vivir, pero ser conscientes de que un buen día llegará la hora de partir, sí nos puede ayudar a vivir con intensidad.

Qué tiene de peligroso y de mágico la palabra? Por qué hemos de cuidarla? Cómo?

La palabra puede ser un arma letal o un bálsamo para el alma. Por supuesto que debemos cuidarla, mucho, y debemos aprender a exteriorizar nuestros sentimientos de una manera concreta y eficaz. Creo que si somos cariñosos, respetuosos y bondadosos, las palabras que salgan de nuestra boca producirán unos efectos realmente positivos en aquellos que las reciban. Todo se resume en tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran a nosotros mismos.

Fracasar, caer, perder, ¿son palabras mal utilizadas? Si cualquier circunstancia (para bien o para mal) forma parte del aprendizaje, cuál debería ser la actitud?

Tras un fracaso, una caída o una pérdida siempre hay alguna lección que aprender, siempre. La actitud debe ser de aceptación, que no resignación, y hacer un esfuerzo para tratar de ver qué lección es la que debemos aprender. Me encanta la frase que dice que no hay que juzgar a un hombre por las veces que se cae, sino por las veces que es capaz de levantarse. Esa es la actitud frente al fracaso o la pérdida, levantarse enseguida y seguir hacia delante.

Cómo desarrollar una actitud ecuánime ante las circunstancias, ante la vida?

La ecuanimidad nos enseña a no juzgar todo lo que te rodea, a observar, simplemente eso. Incluso, y más importante todavía, a no juzgarte a ti mismo. Sin juicios desaparece la culpa, la resignación, el rencor, y todo se vuelve más sencillo, porque realmente lo es.

Dedicamos una gran cantidad de años a una formación académica que nos aporta una gran colección de datos y conocimiento del mundo material, pero muy poco al conocimiento de uno mismo (como ser humano), de la felicidad o de la paz interior. Cómo y dónde aprender sobre estas asignaturas pendientes?

Sí, ahí radica la diferencia entre conocimiento y sabiduría. Acumulamos conocimientos, pero nos falta sabiduría. Evidentemente, soy partidario de incluir asignaturas, incluso en los colegios, donde se enseñen técnicas tan simples como la respiración consciente, ya no la meditación, pero enseñar a los niños a estar cinco minutos al día consigo mismos, sería una gran labor de cara a su futuro como ser humano.

Hoy día hay muchos centros donde se enseñan distintas disciplinas de las que hablamos. Desde la AMTH que hemos creado, de hecho, impartimos distintos cursos relacionados con todas estas técnicas: meditación, reiki, gestión del tiempo, comunicación… Es vital aprender a estar en silencio y escuchar a nuestros corazones, y hay una variedad imensa de técnicas que enseñan cómo conseguirlo, eso sí, hace falta mucha disciplina, constancia y esfuerzo, como decía anteriormente.

Cómo superar estas lagunas en la educación de nuestr@s hij@s?

Es un tema complicado el de la enseñanza, pero como decía, sería muy interesante, para mí imprescindible, enseñar a nuestros hijos a dominar algunos pequeños trucos que les sirvan para controlar el estrés cuando se acercan los exámenes, por ejemplo, y que les ayuden a encarar la vida con coraje y valentía, sintiéndose libres de apegos, condicionamientos o culpas que no deberían sentir.

Por qué son tan importantes las metas en la vida?

Si no tenemos ninguna meta, andamos sin rumbo, pero las metas deben ser siempre reales porque si no pueden causar desmotivación. Debemos ser conscientes de nuestras posibilidades y plantearnos metas que podamos conseguir.

¿Es posible tener metas y, a la vez, mantener una actitud de satisfacción en la vida?

Por supuesto, pero como decía antes, esas metas deben ser reales. Proponerse metas que seremos incapaces de alcanzar causarán esa insatisfacción de la que hablas. Siendo totalmente honestos con nosotros mismos, veremos que cualquier meta que nos propongamos, seremos capaces de alcanzarla.

Cómo mantener una mente abierta, libre de prejuicios, que nos permita aprender, cambiar si es necesario, crecer, en todo momento y a cualquier edad?

Aprendiendo a observar y observarnos, estando atentos y presentes cada instante. En realidad la naturaleza de nuestra mente es paz, alegría, plenitud…, tan solo es cuestión de creer en ello y ver la vida en positivo.

El libro:fluye

Anuncios